Mis Canciones

Pensando...........(muy largo para leerlo)

mayo 06, 2008

 

Miles de palabras se cruzan en menos de un minuto por una mente que está cansada de pensar y pensar, pensar de cómo podría ser su vida si hubiera hecho esto o esto otro, de decir si cuando dijo que no, con la cabeza trabajando a mil por hora ideando mil excusas para justificar ese no. Pensar como será sentir el calor de ese beso que nunca llegó por que la fiesta acabó, de pensar qué habría pasado si se hubiera atrevido a plantarse frente a ese niño alto con lentes y decirle "me gustas", pensando a la vez las distintas reacciones que podría haber tenido ese niño si la vergüenza le hubiese dado paso al atrevimiento; nuevamente la mente trabaja a mil por hora, cuando no lo deseas: una risa, seguro eso habría pasado dice la mente segura, un lo siento, otra gran posibilidad, y más que probable; muchas lindas niñas a su alrededor y tu cara y figura no te acompañan. Piensas en las noches que por un momento él se detenga y te diga aquella frase que has escuchado mil veces, pero a la que no le habías tomado el peso: "te veo".

El tiempo pasa y esperas que la mente se nutra con los contenidos de esos libros técnicos que parecen escritos en lenguas antiguas, piensas en forma soñadora en aquellos anhelos que en algún momento cautivaron tu imaginación: "me habría gustado estudiar Historia, y vivir de ello", pero tus capacidades se volteaban por otro lado y tu mente hace presente aquellos recuerdos: "los números no mienten, son exactos, es blanco o negro, pero no gris", piensas como podría haber sido tu vida si tu vocación se hubiese inclinado por aquello que consideras abstracto, "ser o no ser", "conócete a ti mismo", Sócrates, piensas de nuevo y tu cara muestra un dejo de nostalgia al hacerte recordar tu deseo de conocer la tierra por donde caminó aquel hombre. Nuevamente tu mente, que no deja de trabajar, trae el recuerdo de la primera vez que tomaste ese libro entre tus manos y comenzaste a hojearlo: "y fueron a guerra por el amor de una mujer", deseaste que alguna vez los que manejan el poder en el cine llevaran a la pantalla tu historia preferida, ¿quién interpretaría a tu primer héroe, que lejos está de ser un príncipe azul". Piensas en el nombre y te causa gracia como suena: "Aquiles", quieres saber más, y la mitología comienza a inundarte cada vez más, y te encuentras con historias que te fascinan tanto como descubrir que el valor de la vida se puede representar en una ecuación. Lees tu libro, al que siempre tienes contigo, y tus compañeros comienzan a decirte que pareces monja y sostienes en tus manos la Biblia. Te ríes porque piensas que sin leer mucho el Sagrado Libro, aún así no hay tanta diferencia: ultrajes, robos, asesinatos, incesto, homosexualidad y violación; ¿enseñanzas?, el que tiene el poder siempre triunfa. Piensas que quieres poder y te da lo mismo si te consideran monja o mosquita muerta, lo que para algunos es lo mismo. "¿Quien es la más pretenciosa?", escuchas y ves como todos te observan, que sarcástico, piensas otra vez. Claro, nunca te preocupas de tu imagen, a pesar de que una niña se dice más a si misma que para el resto, movida por la envidia, "picá", :"se ve regia con maquillaje". Piensas que tal vez sería bueno preocuparte por verte linda y "pintarte", pero al mismo tiempo te resulta incómodo y lo único que quieres es llegar luego a tu casa para lavarte a la cara; piensas, "no es mi color, no es mi boca, no son mis ojos", te limpias y a pesar de que te sientes otra vez común, te sientes aliviada, "estoy limpia".
Logras olvidar al niño de lentes, "genial", y los números cada vez te atraen más, "soy rápida en los cálculos", añoras ser tan ágil como lo eras antes, adoras tus instrumentos, estabas feliz cuando abriste la caja y viste ese aparato lleno de teclas, "qué funciones tiene?", te obsesionas al punto de volverte dependiente, hasta el día de hoy, "antes no era así", vuelves a pensar. Ves al niño de lentes de la mano con una niña y con otra, "no tenías la más mínima posibilidad", y tu objetivo queda claro, a pesar de que los malos pensamientos te inundan de vez en cuando: "si me lanzo, no tendría tiempo de frenar, pero qué culpa tiene el pobre conductor del auto, acabas con un problema, pero lo endosas a otro", y esperas a que el semáforo cambie. Ya no ríes como antes, "la risa abunda en la cara de los tontos, y lo que menos quiero es ser tonta", piensas y por primera vez te das cuenta de que estás creando un mundo, que es tuyo, sólo tuyo, y lo proteges con mil muros, "ni te atrevas" dices con la mirada. "Eres prudente", escuchas por parte de tus profesores y te enorgulleces de eso, "eso es bueno", piensas. Ya lo tienes claro, la felicidad para ti es algo secundario, lo que te importa es estabilidad. "Quiero estudiar", le dices a tus padres que ven en ti a la persona que es capaz de todo, y eso ocupa tu mente, aún cuando el pensamiento se nubla al estar frente a una esquina mirando el semáforo: "si tan sólo yo....."
"Lo logré", te dices orgullosa, estoy estudiando, pero a los pocos días piensas que tal vez no fue tan buena idea, recuerdas cuando te dijeron que podrías haber estudiado otra cosa, algo más corto, pero te sientes capaz de sacar adelante la carrera, "quiero ser diferente, es un estigma, los ingenieros no son cuadrados", te apoyas en eso por tu gusto hacia la historia, "los números son un arte, recuérdalo". Admites que fuiste a ver esa película porque te gustó el actor, pero en realidad sabes que la belleza de esa cinta radica en como te presentaron los números. "Las matemáticas pueden explicarlo todo, hasta la existencia de Dios", por Dios mismo, sabes que te fue mal y que no has hecho grandes amigos, "soy rara....", pero te aferras en la belleza que se presenta al frente. "Hace que todo tenga sentido", y vuelves a pensar: "debería haber estudiado algo netamente con las matemáticas". Los ramos te saludan con el programa que te entrega el profesor, "mierd......., qué onda?, garabateando?", piensas en todas las ocasiones en que te sentiste frustrada, en el alivio que podrías haber sentido si una mala palabra salía de tu boca ante un mal momento, un golpe inesperado en la pantorrilla o por el susto que te daba cuando sin previo aviso alguien te hablaba y llegabas a saltar por ello; te ries, lo recuerdas con cariño porque a pesar que mostrabas enfado, en realidad te causaba gracia lo fácil que era asustarte de esa forma, tan tonta, cuando sabes que serías perfectamente capaz de atravesar un bosque a la mitad de la noche y que la idea de visitar un cementerio cuando tu parte de la Tierra se oculta del sol, más que aterrarte, te fascina; no, al contrario, te da risa por asustarte con algo tan tonto como el hecho de estar despreocupada y alguien te toca el hombro; "tonto", sólo dices eso, pero nunca una grosería, "soy rara, ni por si acaso, siendo que escucho esas lindas palabras día a día", "eres una señorita, y las señoritas no dicen eso", "qué tonta" repites, si te sale una mala palabra, sale no más, eso, nada tiene que ver con que seas una señorita. Miras el programa y ves nuevamente como tu mente trabaja a mil por horas: "cómo diablos voy a meter todo esto en mi cabeza?", "se necesita personalidad para esto, lo sabes, y sabes también que es algo que careces", piensas nuevamente que te lleva a ser tan tímida, claro, es tan claro y confuso al mismo tiempo "la imagen, todo entra por la imagen", no te quieres convertir en una señora de veinte años vistiendo un traje de dos piezas en una oficina "quiero ser diferente en mi profesión, ser ingeniero no significa ser cuadrado", cómo anhelas poder tener el don del habla, "tantos dones habidos y por haber y cuál me concedes?, ser prudente?". Ya no te sientes tan orgullosa.
Los primeros años los pasas relativamente en calma, tus objetivos son claros, aún cuando estás conciente de cuales son tus carencias, "debo trabajar en ello, pero más adelante, ahora necesito saber cuál es el ángulo inicial para que el proyectil alcance su velocidad máxima", te sientes orgullosa por tus logros en Física "Dios, nunca lo estudié y es en lo que mejor me va, junto con los ramos de Lenguaje; me habré equivocado?", dudas de lo que te es más sagrado, "tal vez los números no son lo mío, sí las letras", quieres leer, quieres ser diferente, "no seré cuadrada", tomas un libro y lo empiezas a hojear, una novela, vas a la mitad: "me abuuuuuuuuuuuurro", lo dejas de lado, para tu sorpresa después tomas otro y no lo sueltas hasta que lo terminas: "¿cómo diablos escoger un buen libro para leer?". Te gustaría invertir en libros, pero invertir en novelas te parece tan riesgoso como apostar en una carrera de caballos, sin conocer los caballos, "seguridad, eso es lo que quiero", "cuando tenga unos pesos que me sobren me compraré el Taha", aún quieres ese libro, "es curioso llamar a los libros por el nombre de sus autores", vuelves a pensar, imaginando que cuando se trata de novelas no es lo mismo.
Recuerdas lo difícil que fue el comienzo, y lo fácil que te resulta ahora, pero chocas con uno que otro "corta cabezas". "Diablos, alguien debió hablar con el profe, no encuentro otra explicación para que este semestre estuviera tan complaciente", lo agradeces, pero a la vez te decepciona, "eres orgullosa, reconoce que te habría gustado el reto de derrotar al profe de Fluídos", decir los nombres completos de los ramos te parece demasiado trabajo, incluso para tu mente que notas no deja de trabajar, "el que no recuerdes que soñaste, no significa que no hubieses soñado", te preguntas como tu mente puede girar de un tema para otro tan rápidamente, "¿qué tienen que ver los sueños con lo que estoy hablando","existe una conexión, lo dices porque tu mente trabaja aún dormida, mediante sueños, el que no los recuerdes, no significa que tu mente se apagó". "Apágate", le suplicas a tu mente, "tener la mente en blanco", cuántas veces no lo has deseado, "por eso no te pueden hipnotizar", sonries.
Tu carrera está llegando al final, pero algo te detiene, sabes lo que es, y a la vez no lo sabes. "El tiempo está pasando muy rápido, y las marcas no se pueden borrar", el vacio se apodera de ti, y las fechas de fiesta tienen todo, menos fiesta para ti, sólo el hecho factible que el tiempo sigue avanzando. "Pienso mucho, debería actuar en vez de quedarme pensando", pero te es inevitable, dudas de todo, tus objetivos se perdieron en el mar de inseguridades que se acumularon por tanto tiempo. "Deseo ser libre", "Dios Santo (deja de meter a Dios en esto, no lo molestes), necesito saber que significa ser libre, dejar de pensar, probablemente". Tratas de recordar si lo escuchaste por ahí o si lo inventaste, "lo inventé, es lo más seguro", que alguien dijo por ahí que pensar te hace libre, "todo es tan confuso". "Deseo ser libre, y me siento vacia, tan vacía", la parte burlona de ti, que tampoco descansa, "como quisieras materializarla para disfrutar cada segundo como la destruyes", te dice que para estar vacía, ocupas mucho espacio. El sarcasmo, cómo llegaste a ser sarcástica?, esa pregunta te la has planteado muchas veces, "obvio, lógico, tienes tu mundo y lo proteges, uno de los muros que pusiste fue el sarcasmo". "¿Qué diablos es el sarcasmo?, un ejemplo, un modelo, simpre sirven, es darle la razón a tu adorada cuñada cuando te dice lo bella que está". "Claaaaaaaaro, se paran el sol y la luna tan sólo para verte". No tienes el don del habla, pero ante una situación mil respuestas genera tu mente, no dejas de pensar, pero no te atreves a decir ninguna de ellas y te callas. "Qué calladita eres", una risa falsa aparece en tu cara. "Te ves linda cuando sonries", escuchaste alguna vez decir, "por Dios santo (qué te dije sobre Dios?), porqué me dicen eso cuando odio verme en una foto donde aparece algo parecido a una risa", odias la forma que toma tu boca, tu nariz te parece horrible ante el movimiento de los músculos de tu cara, "se burlan de mí", eso retumba en tu mente, que justo en esos momentos parece vacía "qué onda?, no se supone que siempre estás llena de pensamientos?, justo ahora pareces hueca y escucho sólo ecos dentro de ti", crees escuchar una risa, te acuerdas del susto que te dan los payasos, "tonta, eres demasiado seria, la risa no abunda en la cara de los tontos". "Bruta". No quiero que me retracten, menos que me pidan reir. Cómo agradeces que las caras tontas que le haces a tus sobrinos para que se rian mueran justo al segundo después, sin nada que tome registro de aquello. "Por qué siento este dolor?, los amo tanto". Piensas, porqué lo quieres más, "qué plena me siento cuando lo veo reir, pero al separarme de ti, mi cabeza se llenará otra vez de otros pensamientos".
"Eres rara", te lo vuelves a decir. "Búscate un novio, un pololo con quien besuquearte", "genial, dime donde por fa' ". No quieres que esa sea la solución a tus angustias, "eres atractiva, pero necesitas que te lo hagan saber", "genial, qué fácil, no?". Recuerdas las veces que has llorado, tu primer llanto por un dolor ajeno a algo físico, "hay otros, pero tu familia es sagrada, no la toques, recuérdalo", "qué tonta, me cortaron mucho el pelo, a la base del cuello, mi cara redonda se ve más grande y gorda todavía", te encerraste en la pieza y comenzaste a llorar, "no soy linda, y así menos, mi espalda se ve más ancha lo que ya es, estúpida, ojalá pudiera encerrarme hasta que me crezca de nuevo, como cuando era niña, quiero volver a ser niña, bruta, todavía lo eres, una niña en un cuerpo feo". Cuántas veces has llorado desde ese entonces, cuantas veces la garganta te ha dolido tanto como ahora, por reprimir un llanto. "No me verán llorar, no lo quiero", lloraste en el matrimonio de tus hermanos, y no te gustó que te vieran así, la única vez que disfrutaste un llanto fue cuando abrazaste a tu cuñada cuando te dijo que estaba embarazada, "gracias Dios (dale), por fin un llanto de alegría".
No quieres que sea lo solución, pero en el fondo si lo deseas, necesitas sentirte segura, necesitas que te hagan sentir segura "desde cuando cambié el pop por el rock?, cuando vino U2 a Chile y te emborrachaste con la voz de Bono", "eres rara, sales con lo que nadie espera, recuerda que también amas la voz de Chester", le agradeces a tu mente que a veces te juega estas pasadas, estos cambios de giros, "quiero emborracharme y dormir por tres días, a ver si así dejas de pensar, mente inquieta", "seguro que quieres volver a emborracharte, con lo bien que te sentiste en esa ocasión", quien mejor que tú misma para practicar el sarcasmo.
Cómo evades el tema, obvio, no quieres que sea la solución, "no te consideran frágil, pero necesitas que te hagan sentir segura, no te hacen sentir vulnerable, no eres una pieza de cristal, eres brusca y tosca, no te rompes si te pasan a llevar, lo sabes, lo has vivido". "Nacer de nuevo?, estúpida, no crees en eso, reencarnarse es tan inconcebible como que dos líneas paralelas se topen en algún momento" Deseas perderte en la letra, o en la música mejor dicho de una canción, "no tener masa, ser incorpóreo, ¿un alma?, Genia, no crees en la reencarnación, pero si en el alma, qué más da", un deseo que no se puede cumplir, sabes que te pareces a tu papá, demasiado quizás y piensas: "físicamente, me parezco a mi papá, pero porque tuve que heredar todo lo malo por parte de ambos", te miras al espejo y sonries de tus ocurrencias, tratando de alivianar tu desgracia, "los genes, qué seriamos sin ellos, justo una de sus jugarretas tenía que llegarme a mí, es como si la cadena de la evolución del hombre hubiese dado un paso atrás en mi persona, mis manos son muy grandes, y mis piernas cortas". "Reconoce que necesitas que te hagan sentir linda, que eres tan superficial como el resto y que necesitas que te hagan sentir linda". "Imposible, siempre lo veré como un favor hacia mi persona, nunca como algo real".
La mayoria de los pensamientos que surgen desaparecen al instante, a veces se desea tener un papel y lápiz para escribirlos, "quiero estudiarlos, siempre quiero estudiar, pero necesito un guia". Una clave.
Agradeces que por fin el cuerpo venza a la mente y te diga que necesitas descansar, "te desahogaste un poco, es muy tarde, ya anda a dormir".
Aún así evades el tema, aunque en tu mente sigue ahí. "Ya duérmete".

1 comentarios:

XVCV dijo...

Bastante largo. Pero lo leí todo. Y la verdad es que me parece un desperdicio no postear un blogueo semejante, no porque quiera ahondar en cada una de tus frases, sino porque acá hay un tiempo invertido no menor y merece una respuesta, o alguna especie de réplica.
Pamela, Pamela, todo lo que escribiste te retrata bien. Todos tus prejuicios y esa mente tan vivaz que es capaz de derribarlos al segundo, aparecieron en tu texto. A veces he pensado que tener la capacidad de utilizar de mejor manera la materia gris marca la diferencia entre una persona feliz y otra no tanto. Como dice aquella frase del poema Miedo, de la argentina Alfonsina Storni: "No he tenido junca las felices primaveras, que tienen las mujeres cuando todo lo ignoran".
Pero también creo que el no poder lograr equilibrios, a pesar de lo devastador y agotador que es vivir, también muestra una debilidad muy grande, quizás una falla tremenda a nivel cerebral. No sé, del tema sólo puedo hablar por sentido común, lo cual no sé si es bueno o malo, o de plano, todo lo contrario.
Felipe se va a la pega, me quedo solita. No sé si en espera de algo más que su regreso. Lo cierto es que me gustaría contar con tu compañía, a pesar de todos tus interminables apesares.
Un beso Pame.