Mis Canciones

Malos Sueños

septiembre 07, 2007

 


Un día desperté asustada, soñé que era de noche, y veía unas extrañas formas en el cielo, después, en el mismo sueño al otro día, en las noticias mostraban en un cerro, un montón de cuerpos de niños sin vida.

Un día desperté llorando, soñé que mis hermanos comenzaban a discutir por una tontera, y terminaban peleándose y golpéandose uno a otro.

Un día desperté con miedo, soñé que iba en la caravana de un funeral y que dentro del ataúd iba mi papá, después en el mismo sueño, notaba que no era mi papá, sino mi primo, y no dejé de sentirme culpable por el alivio de saber que quien había fallecido no era mi papá.

Un día desperté triste, soñé que mi papá se iba de la casa y dejaba a mi mamá.

Un día desperté asustada, porque soñé que mi hermano fallecía, pero nuevamente el sueño se me hizo confuso al ver que era otro el que estaba muerto, y nuevamente me sentí culpable.

Un día desperté llorando, porque siendo una niña, soñé que mis padres habían decidido terminar con sus vidas, mientras yo gritaba por auxilio y ayuda para evitarlo, pero nadie me escuchaba.

Mañana, no sé cómo me sentiré al despertar, espero soñar algo que sea alegre, para sentirme contenta y feliz, aunque sea sólo un sueño; aunque lo mejor será no recordar y sólo despertar.

1 comentarios:

XVCV dijo...

Feos tus sueños.
Por ahí escuché y he leído varias veces, que los sueños son las representaciones alegóricas de lo que mientras estamos despiertos vivimos. Como tú te rodeas sólo de tu familia, es lógico que sueñes con ellos y si a eso le sumamos tu depresión, más obvio es todavía que dichos sueños terminarán siend pesadillas. Lo peor de todo, es que las más horrendas pesadillas a veces son las que vivimos despiertos; esas situaciones de las que queremos despertar o que alguien nos devuelva a nuestra cotidianeidad. Pero no se puede. Cuando falleció mi abuelo yo me sentí así, desesperada porque la vida comnezaba a mostrarme una cara mucho más amarga de lo que yo creí haber vivido nunca, una experiencia que parecía el peor de los sueños, sin embargo no era más que la cruda realidad. Como me tocó vivir eso ya siendo grande, el mensaje lo tengo más que grabado. Sé que ver partir a mi abuela, a mis padres, a mis tíos, a Felipe eventualmente, será vivir una y mil pesadillas horrendas, mas sé que algún día sucederá. Por más que me aferre a la idea de que no, no puede ser, que no pueda imaginar mi mundo sin ellos, ellos se irán, a un lugar desconocido, al cual tengo que reconocer que temo, en especial cuando pienso en él por las noches.
Como esto de vivir y morir es lo único que tenemos por seguro, a todos nos tocará algún día ser espectadores de tan grotesco espectáculo: nuestros seres queridos en una caja bajo la tierra. Qué terrible, amiga, qué terrible. Pero es así y para allá vamos nosotros.
No sé si querer a la vida, disfrutarla, hacer de ella algo que valga la pena, a uno le de puntaje para poder despertar de la pesadilla de morir. Si alguien me lo asegurara, o a ti, estoy segura que dejarías ya esa voluntariosa condición de depresiva terca y harías algo por ti misma. Por el momento, creo que te vas a tener que acostumbrar a soñar semejantes infiernos, y con tu gente amada de protagonistas, pues te empeñas en vivir al alero de ellos, de sus vidas, sin pensar en la tuya. En fin. Para qué te digo más. Después de todo, la rabia que me causa tu depresión no quiero que me dañe más; tú me entiendes. No es que no te quiera, sino que yo misma tengo un huracán en mis adentros y a hay días en que soy capaz de controlarlo y mirar hacia el lado queriendo aportar. Otros, como hoy, no me siento capaz. Y aunque quisiera, my dear Pam, contigo ya no me sirven ni las palabras ni las estrategias, ni nada de nada.
Aún así, confío en que alguien más influyente que yo, algo más poderoso que mi cariño hacia ti, caerá como un rayo sobre tu cabeza.
Vas a madurar algún día, amigui. Espero que no sea a punta de golpes, de esos relaes que te da la vida, no de los que agrandamos porque nos negamos a hacer algo al respecto.